De WhatsApp a Yoto

Convierte una nota de voz de WhatsApp en una tarjeta Yoto antes de dormir.

Publicado por Spoken Letter · 3 min de lectura

La grabación ya la tienes. Está en un chat de WhatsApp: el abuelo leyendo una página de un cuento, la tía cantando esa canción que solo sabe ella. Pasarla a una tarjeta Yoto parece que exige programas y paciencia. No exige ninguna de las dos cosas. Guarda el archivo, súbelo y Spoken Letter hace el resto.

Tres pasos

1

Paso 1: Saca la nota de voz de WhatsApp

En iPhone, abre el chat, mantén pulsado el mensaje de voz, toca Reenviar, luego el icono de compartir y elige Guardar en Archivos. En Android, mantén pulsado el mensaje, toca el menú de tres puntos, elige Compartir y guárdalo en el teléfono. Por cualquiera de los dos caminos acabas con un archivo de audio que puedes volver a encontrar. Si prefieres no rebuscar entre carpetas, reenvíate el mensaje por correo: el adjunto es el mismo archivo.

2

Paso 2: Sube el archivo a Spoken Letter

Abre Spoken Letter en ese mismo teléfono, empieza una historia y elige subir un archivo en lugar de grabar uno nuevo. Selecciona la nota de voz que acabas de guardar. No hay micrófono que configurar, ni cables, ni equipo que comprar: el mensaje que ya tienes es la grabación.

3

Paso 3: Descárgalo o envíalo directamente a Yoto

Gemini adapta el audio a la duración de un cuento para dormir y deja la voz exactamente como se grabó. Después eliges: descargas el paquete MP3 y cargas tú mismo la tarjeta, o lo envías directamente a tu cuenta de Yoto conectada. No hay una pantalla de aprobación aparte: la descarga o el envío es la aprobación. Una tarjeta Make Your Own nueva hay que vincularla una sola vez en la app de Yoto, porque Yoto no ofrece ninguna API para ese paso. A partir de ahí, cada historia que envíes llega a la misma tarjeta.

Guía de Yoto sobre cómo compartir audio casero →

Antes de enviarlo

¿Cuánto debe durar la nota de voz?

De tres a siete minutos le va bien a un oyente pequeño. Un hola de treinta segundos también funciona, y a menudo se escucha más veces que uno largo. Lo que no funciona son veinte minutos de charla de grupo: lo bueno queda enterrado y un niño no espera a que llegue. Si la nota es larga, envía los dos minutos que importan.

Si el archivo no coopera

WhatsApp guarda los mensajes de voz como .opus en Android y como .m4a en iPhone. Los dos se suben sin problema, así que no conviertas nada antes. Unos segundos de silencio al principio son normales —es quien graba pulsando el botón antes de hablar— y no merece la pena arreglarlo. El ruido de fondo sí es motivo para pedir otra toma. Una televisión, un extractor de cocina o el eco del altavoz se quedan en el archivo, porque no se elimina nada de la grabación en sí. Otra toma en una habitación tranquila lo resuelve.

Un ejemplo real: el mensaje de cumpleaños que no dejó de sonar

Una abuela de Sevilla envía por WhatsApp un mensaje de cumpleaños de dos minutos: un poco de canción y luego la historia del año en que nació su nieta. Los padres guardan el archivo, lo suben y tienen el MP3 terminado antes de que se enfríe el té. Descargan el paquete, lo cargan en una tarjeta Make Your Own y esa misma noche suena a la hora de dormir. Seis meses después, sigue siendo la tarjeta que pide su hija.

Te toca

¿Tienes una nota de voz esperando?

Súbela ahora y esta noche puede estar en una tarjeta Yoto.

Crear tu historia

Ajustes de cookies

Usamos cookies de analítica y publicidad — más detalles en nuestra Política de privacidad.